martes, 4 de noviembre de 2008

Lenguaje Corporal



¡Cuidado!
Tus movimientos te delatan
El lenguaje corporal, que no es más que todo lo que tú trasmites por medio de movimientos o gestos, delata completamente tus sentimientos o percepción acerca de la persona con la que está interactuando.
Cuando conversas con una o varias personas, reflejas y envías miles de señales y mensajes a través de tu comportamiento. Así que presta atención y sácale provecho a los siguientes datos, porque tanto en tu vida laboral como en la personal, te serán de gran provecho.

ACTO
LO QUE REFLEJA
Acariciarse la quijada:
Toma de decisiones


Entrelazar los dedos:
Autoridad


Dar un tirón al oído:
Inseguridad


Mirar hacia abajo:
No creer en lo que se escucha


Frotarse las manos:
Impaciencia


Apretarse la nariz:
Evaluación negativa


Golpear ligeramente los dedos:
Impaciencia


Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás:
Seguridad en sí mismo y superioridad


Inclinar la cabeza:
Interés


Palma de la mano abierta:
Sinceridad, franqueza e inocencia


Caminar erguido:
Confianza y seguridad en sí mismo


Pararse con las manos en las caderas:
Buena disposición para hacer algo


Jugar con el cabello:
Falta de confianza en sí mismo e inseguridad


Comerse las uñas:
Inseguridad o nervios


La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el piso:
Aburrimiento


Unir los tobillos:
Aprensión


Manos agarradas hacia la espalda:
Furia, ira, frustración y aprensión


Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie:
Aburrimiento


Brazos cruzados a la altura del pecho:
Actitud a la defensiva


Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados:
Abatimiento


Manos en las mejillas:
Evaluación


Frotarse un ojo:
Dudas


Tocarse ligeramente la nariz:
Mentir, dudar o rechazar algo

TRUCOS
Usa tus ojos para hablar

Los ojos son las ventanas del alma. La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Sus ojos y su mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por sus ojos muchas veces se puede saber lo que está pensando. Por eso, constituyen una ayuda poderosa en la conversación.



El uso adecuado de las manos

Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.



Cuidado con lo que tocas

Hay muchas personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, como para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño, pero también hay que guardar el debido respeto a los demás. Muéstralo no tocando a la otra persona innecesariamente. Hay quien se siente muy molesto si le tocan, ten cuidado. Pero tampoco hables o escuches con las manos metidas dentro de los bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación.



Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento

La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si alguien finge interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por sus gestos y ademanes. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro.



Aprender a sentarse

Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible.
Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.



Control de la mirada

Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando sus uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo. Para el otro/a no hay diferencia.



Control de las expresiones del rostro

¡Sonríe! Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado frecuentemente puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.







Conclusiones

Todo lo que aquí has leído, es una muy pequeña parte sobre el tema del lenguaje corporal. Espero que te haya sembrado inquietudes. Desde luego, puedes empezar a practicar cuanto antes. Además, hay abundante bibliografía en el mercado.

El lado oscuro de la comunicacion en las empresas


La facilidad de acceso a herramientas de publicación online hace posible que cualquiera pueda publicar lo primero que se le ocurra sobre una empresa o un producto. La comunicación, y la forma de utilizarla para defenderse de este "lado oscuro" necesitan más atención y estrategia que nunca.

¿Cuál es la mejor forma de defender a sus empresas de los ataques que reciben desde la Red?Además de gente con tanto tiempo libre como mala leche, lo que hay detrás del fenómeno es sencillo. De la misma forma que usted (directivo de comunicación de una gran empresa) puede publicar online lo que sea, también pueden hacerlo antiguos empleados, clientes descontentos, agentes de la competencia, etc. Esto significa que la comunicación en Internet, y la forma con la que usted responde a estos ataques, necesitan de una estrategia definida. En la era de la reputación, la verdad lo es todo. No es bueno esconderse bajo la alfombra si su empresa se halla bajo ataque en la Red. Despliegue sus armas e involúcrese utilizando precisamente los mismos canales que le están perjudicando. Si considera que la Red le hace daño, es decir, que impacta de forma directa en su negocio, ¿no es más lógico pensar en cómo hacer que le beneficie en lugar de patalear?Esto, que parece sencillo de entender, tiene sin embargo enormes trabas en las grandes organizaciones. Especialmente en aquellas acostumbradas a la publicidad como la fórmula que resolverá todos los problemas. “Incrementemos el gasto en publicidad y acallaremos de una vez por todas los rumores”; “Más madera, es la guerra”, etc.Detrás de todo ello está el dilema emoción vs. razón, abstracción vs. realidad, inducir vs. convencer. En otras palabras, publicidad vs. comunicación. Pero sobre todo, está el desconocimiento de los mecanismos de propagación de la información en una sociedad moderna. Una campaña de descrédito llevada a cabo desde foros de opinión, blogs, etc. (
comunicación horizontal) no puede ser repelida o contestada mediante una campaña de publicidad (comunicación vertical). El “medio Internet” no es mensaje: muchas de las llamadas “webs de producto” son puros anuncios en el peor entorno para mostrar anuncios y captar la atención: un navegador de Internet. Los mensajes hostiles a cualquier causa o cosa se propagan fácilmente en foros, blogs, webs más o menos anónimas, e-mail, etc. Estos mensajes terminan llegando al público adecuado, que lo comparte entre sí, y el daño está hecho. ¿Alguien ha visto alguna vez este fenómeno producirse con las “webs de producto” tan ingeniosas como poco visitadas que existen?La única forma de combatir “el lado oscuro” de la comunicación está todos los manuales, no se trata de inventar nada:
Conozca al detalle todos los mensajes hostiles, pero no se haga eco de ellos. No alimente a sus demonios, o los hará más fuertes.
Tome las riendas de su propia comunicación, pase a la ofensiva creando y propagando su propio mensaje.
Deje la creatividad para mejor ocasión: esta es una guerra de razones, no de emociones.

Los Inicios del Cine



El cine se desarrolló desde el punto de vista científico antes de que sus posibilidades artísticas o comerciales fueran conocidas y exploradas. Uno de los primeros avances científicos que llevó directamente al desarrollo del cine fueron las observaciones de Peter Mark Roget, secretario de la Real Sociedadde Londres, que en 1824 publicó un importante trabajo científico con el título de Persistencia de la visión en lo que afecta a los objetos en movimiento, en el que establecía que el ojo humano retiene las imágenes durante una fracción de segundo después de que el sujeto deja de tenerlas delante. Este descubrimiento estimuló a varios científicos a investigar para demostrar el principio.
Los primeros experimentos
Tanto en Estados Unidos como en
Europa, se animaban imágenesdibujadas a mano como forma de diversión, empleando dispositivos que se hicieron populares en los salones de la clase media. Concretamente, se descubrió que si 16 imágenes de un movimiento que transcurre en un segundo se hacen pasar sucesivamente también en un segundo, la persistencia de la visión las une y hace que se vean como una sola imagen en movimiento.



El zoótropo que ha llegado hasta nuestros días consta de una serie de
dibujos impresos en sentido horizontal en bandas de papel colocadas en el interior de un tambor giratorio montado sobre un eje; en la mitad del cilindro, una serie de ranuras verticales, por las cuales se mira, permiten que, al girar el aparato, se perciban las imágenes en movimiento. Un ingenio algo más elaborado era el praxinoscopio, del inventor francés Charles Émile Reynaud, que consistía en un tambor giratorio con un anillo de espejos colocado en el centro y los dibujos colocados en la pared interior del tambor. Según giraba el tambor, los dibujos parecían cobrar vida.



En aquellos mismos años, William Henry Fox Talbot en el Reino Unido y Louis Daguerre en
Franciatrabajaban en un nuevo descubrimiento que posibilitaría el desarrollo del cinematógrafo: la fotografía, ya que sin este invento previo no existiría el cine. Hacia 1852, las fotografías comenzaron a sustituir a los dibujos en los artilugios para ver imágenes animadas. A medida que la velocidad de las emulsiones fotográficas aumentó, fue posible fotografiar un movimiento real en vez de poses fijas de ese movimiento. En 1877 el fotógrafo angloestadounidense Eadweard Muybridge empleó una batería de 24 cámaras para grabar el ciclo de movimientos del galope de un caballo.
Un paso relevante hacia el desarrollo de la primera cámara de imágenes en movimiento fue el que dio el fisiólogo francés Étienne Jules Marey, cuyo cronofotógrafo portátil (una especie de fusil fotográfico) movía una única banda que permitía obtener doce imágenes en una placa giratoria que completaba su
revolución en un segundo. Sin embargo, su tira de película consistía en un papel mojado en aceite que se doblaba y se desgarraba con facilidad. Hacia 1889, los inventores estadounidenses Hannibal Goodwin y George Eastman desarrollaron más tiras de emulsión fotográfica de alta velocidad (que necesitaban poco tiempo para impresionarse) montadas en un celuloide resistente: su innovación eliminó un obstáculo esencial en la experimentación con las imágenes en movimiento.


En 1896 el ilusionista francés Georges Méliès demostró que el cine no sólo servía para grabar la realidad, sino que también podía recrearla o falsearla. Con estas imaginativas premisas, hizo una serie de películas que exploraban el potencial narrativo del nuevo medio, dando inicio al cine de una sola bobina. En un estudio en las afueras de París, Méliès rodó el primer gran filme puesto en escena cuya proyección duró cerca de quince minutos: L’Affaire Dreyfus (El caso Dreyfus, 1899) y filmó Cendrillas (Cenicienta, 1900) en 20 escenas. Pero sobre todo a Méliès se le recuerda por sus ingeniosas fantasías como Viaje a la luna (1902) y Alucinaciones del barón de Münchhausen, en las que experimentaba las posibilidades de los trucajes con la cámara de cine.


Méliès descubrió que deteniendo la cámara en mitad de una toma y recolocando entonces los elementos de la escena antes de continuar podía, por ejemplo, hacer desaparecer objetos. Del mismo modo, retrocediendo la película unos cuantos centímetros y comenzando la siguiente toma encima de lo ya filmado, lograba superposiciones, exposiciones dobles y disoluciones (fundidos y encadenados, como elemento de transición entre distintas escenas). Sus cortometrajes fueron un éxito inmediato de público y pronto se difundieron por todo el mundo. Aunque hoy en día parecen poco más que curiosidades, son precursores significativos de las técnicas y los estilos de un arte entonces balbuceante.



El estilo documentalista de los hermanos Lumière y las fantasías teatrales de Méliès se fundieron en las ficciones realistas del inventor estadounidense Edwin S. Porter, a quien se le atribuye en ocasiones la paternidad del cine de ficción. Trabajando en el estudio de Edison, Porter produjo la primera película estadounidense interesante, Asalto y robo de un tren, en 1903. Esta película, de 8 minutos, influyó de forma decisiva en el desarrollo del cine porque incluía innovaciones como el montaje de escenas filmadas en diferentes momentos y lugares para componer una unidad narrativa. Al hacer esto, Porter inició el montaje, uno de los fundamentos de la creación cinematográfica,
proceso en el que diferentes fragmentos elegidos de las diversas tomas realizadas —o disponibles— se reúnen para conseguir un conjunto coherente.
Asalto y robo de un tren tuvo un gran éxito y contribuyó de forma notable a que el cine se convirtiera en un espectáculo masivo. Las pequeñas salas de cine, conocidas como nickelodeones, se extendieron por
Estados Unidos, y el cine comenzó a surgir como industria. La mayoría de las películas, de una sola bobina, de la época eran comedias breves, historias de aventuras o grabaciones de actuaciones de los actores teatrales más famosos del momento.